Ropa delicada 4 min de lectura
Camisas que casi no hay que planchar: todo está en cómo las cuelgas
La plancha arregla las arrugas que hace el tendedero. Si la camisa seca en percha y con forma, no hay nada que arreglar.

Una camisa doblada sobre una barra de tendedero sale con una marca horizontal en mitad de la espalda que solo quita la plancha. Esa arruga no la hizo la lavadora: la hizo el secado. Y es completamente evitable.
El método, en orden
- Saca la camisa de la lavadora en cuanto acabe: cada minuto apelotonada es una arruga más
- Sacúdela con fuerza una vez, sujetándola por los hombros
- Cuélgala en una percha de hombros anchos, nunca de alambre fino
- Abróchale el botón del cuello y uno a media altura, para que mantenga la forma
- Estira con la mano cuello, puños y bajos antes de dejarla
El peso del agua hace el resto: mientras seca, la propia tela tira hacia abajo y alisa el tejido. Es el mismo principio por el que una camisa colgada en el baño con vapor pierde arrugas sola.
La percha importa más de lo que parece
Una percha de alambre concentra todo el peso en dos puntos y deja esos picos marcados en los hombros, sobre todo en camisas mojadas, que pesan bastante más. Las perchas anchas, de madera o plástico grueso, reparten el peso a lo largo del hombro y mantienen la caída. Para prendas de punto, mejor secarlas en plano: el peso del agua las da de sí.
Dónde colgarlas mientras secan
Las camisas necesitan aire por delante y por detrás, así que no sirve apretarlas en el centro del tendedero. Los laterales, una barra de cortina o unas alas laterales con orificios para perchas funcionan mucho mejor, porque la prenda cuelga suelta y no roza con nada.
Cinco segundos estirando el cuello mojado ahorran diez minutos de plancha seca.

